
Para iniciar el movimiento, comenzad con los pies bastante juntos y las rodillas un poco flexionadas. Inclinaos hacia delante y agarra el asa de la barra T con las manos casi juntas (alternativamente podéis colocar las manos más separadas para hacer recaer más tensión en los dorsales superiores). Levantad la barra del suelo o de la plataforma y manteneos inclinados a un ángulo de 45º, manteniendo la espalda recta o incluso un poco arqueada para proteger la columna.
Con la cabeza levantada (pero no excesivamente extendida hacia atrás), tirad con los codos tan atrás como podáis hasta que las pesas toquen el pecho. Descended el peso hasta la completa extensión de los brazos, pero no dejéis que los discos toquen el suelo porque eso elimina la tensión del músculo diana. Recordad de mantener la forma estricta durante el ejercicio y no curvéis la espalda.
La importancia de la técnica correcta no puede enfatizarse suficiente en este ejercicio. Así que ahora que sabéis cómo ejecutarlo, id al gimnasio y hacedlo para sumar una gran cantidad de masa monstruosa en vuestros dorsales. Probad a hacer tres series de 8-10 repeticiones (alcanzando el fallo en las repeticiones previstas).
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